lunes, 10 de septiembre de 2012

Aquellos periodistas

 

El jueves fue el Día del Periodista. Pocas veces tuve una impresión tan grata. Fue en Santa Teresita, sí, esa ciudad ahí en la costa de mar y arena. Organizado por la Asamblea por los Derechos Humanos, el acto se llevó a cabo en el Instituto de Formación Docente. Eso es lo que vale. La ciudad quedó vacía, el aula magna rebosaba de gente: alumnos entusiastas, docentes, vecinos, obreros, empleados, comerciantes, pueblo, pueblo. Ese instituto de enseñanza es el primer centro educativo que ha levantado un monumento a Rodolfo Walsh. Estuvimos allí. La emoción; corrimos la tela que lo cubría. Hablamos de él. El sentido de solidaridad nos invadió a todos. Su prosa puro coraje. Sus figuras literarias cubiertas de vuelo emocionado. Y su muerte. Para siempre, el héroe del pueblo. Leí un escrito que le dediqué hace ya muchos años. Dije: “No tengo otra forma de definir a Rodolfo Walsh que tomar la frase de Madame de Staël referida a Friedrich Schiller: ‘La conciencia es su musa’. Su conciencia lo seguía a todas partes. (‘Me siento insultado, como me sentí sin saberlo cuando oí aquel grito desgarrador detrás de la persiana’) Ese es el parámetro de su vida: su conciencia. Predestinación de mezclarse con la vida, de meterse. No fue consciente, tal vez, de su predestinación. La sangre que circulaba por sus venas no lo dejaba tranquilo con los productos que le depositaba en el cerebro. Sus mejores cualidades literarias fueron alma y humanidad”.

El acto llega a su punto culminante cuando la directora del instituto de enseñanza anuncia a los presentes que los docentes van a proponer darle el nombre Rodolfo Walsh a esa casa de estudios. No hay mejor ejemplo para la juventud, agregué. Y termino a plena voz: “Se acabó el tiempo de llamar a los colegios ‘General Roca’, se ha abierto un claro amanecer al bautizarlos con el nombre de este héroe del pueblo, el periodista ejemplo para todos, Rodolfo Walsh”.
Luego, ya en las aulas, me piden que recuerde a otros periodistas ejemplos de creación y bondad en ver a su sociedad. Acabo de cumplir sesenta años en el periodismo. Toda una época más que difícil. Triunfos, despidos, cárceles, gozar de maestros y aguantar a tiranos de escritorio. Nombro al más admirado por mí: Raúl González Tuñón, el poeta de la calle, de la aventura y de los sueños. Recuerdo cuando lo despedimos al jubilarse de su oficio de periodista. Me tocó pronunciar el discurso de despedida, en un bodegón de Barracas, ante la mesa tendida y después del brindis: “Por fin lo tenemos entre nosotros a Raúl. Digo por fin, porque lo tuvimos mucho tiempo entre nosotros en esa enorme redacción que parece un reloj del tiempo con sus ruidos, con sus gritos, con sus apuros, y lo dejábamos escapar. Y él se nos escapaba con su humildad, sus eternas ganas de pasar desapercibido.

Se nos escapaba con su paso silencioso, su cabeza poblada de sueños, y se tomaba alguna nube aquí en Barracas –por supuesto sacaba boleto obrero– y se sentaba a la ventanilla del tiempo a observar y amar una vez más a las gentes, a las casas viejas, a las ilusiones y a las esperanzas de esta ciudad. Porque como el mismo Raúl dice en uno de sus versos: ‘El poeta lo es en sus libros y en la calle’. Pero hoy lo hemos atrapado y lo hemos traído aquí con nosotros, sus amigos, que queremos expresarle la alegría que sentimos por su último libro: La veleta y la antena.

El pasado, los años ’20, ¡qué tema para Raúl! Buenos Aires con sus calles color sepia, con sus multitudes de alpargatas, de galerita, de cuello duro, con sus anarquistas rojos de bronce quemando tranvías y haciendo saltar panaderías, con su Hipólito Yrigoyen trenzando en la calle Brasil, con sus generales bigotudos, con su clase media buscando que sus hijos fueran abogados, médicos o cadetes navales, con sus conventillos, y sus domingos de hipódromo y fóbal. Se ha caído un tranvía al Riachuelo. Raúl hace sus primeras armas como reportero. Ahí está él en medio de ese mar de llanto, de gritos, de pitadas de barquichuelos y vigilantes, de cadáveres grises y mojados de obreros y costureritas. Y escribirá su primera nota: apenas un recuadro. Que titulará ‘El sándwiche de milanesa’. Y Botana, el director de Crítica, con esa intuición que lo caracterizó, mete ese recuadro, de un puñetazo, en primera página. Y nada como ese recuadro registró el drama injusto que significó esa tragedia: un tranvía de obreros ajusticiados por un Dios incomprensible en un paredón de barro y agua podrida. Raúl se detuvo ante el cadáver de un chico de 12 años, de pantalones parchados. Allí, de un bolsillo le asomaba un paquete: el agua había abierto el papel de estraza y dejaba ver un cacho de pan francés con una milanesa en el medio. Y sobre esa figura, Raúl escuchó un poema triste, trágico, desgarrante.

Así, con la sencillez que lo caracteriza exclamó su llameante voz de protesta. Allí, en el sandwich de milanesa, estaba toda la tragedia: estaba el chico que en vez de jugar o estudiar tenía que ir a las cinco y media a trabajar. Como un hombre más. Estaba el drama de la madre preparando, antes de partir, ese sandwich como única ayuda, como única protección. Estaba allí toda la injusticia de los hombres para con los hombres, y, lo peor, para con los hijos de los hombres. Estaba todo: la vida y la muerte. Y tal vez, esa imagen del sandwich de milanesa que quedó allí intacto, mojado en el pantalón de un obrerito muerto, es lo que impulsó a Raúl a hacer ésa, su vida consecuente de poeta revolucionario. Raúl, el periodista poeta, en su día”.

También recordé el jueves a otro periodista con quien compartí horas y horas de labor en el Congreso de la Nación: Gregorio Selser. De periodista a escritor. Uno de los mayores historiadores de las gestas latinoamericanas revolucionarias. Su Pequeño ejército loco describe la gesta de Augusto César Sandino. Es sin duda uno de los mejores testimonios de esa gesta latinoamericana. A ese libro seguiría una serie relatando todas las gestas revolucionarias de nuestro continente. Toda su vida se pasó consultando archivos y juntado documentación. Cuando Gregorio Selser se suicidó para librarse de una enfermedad mortal, el 27 de agosto de 1991, perdimos a uno de los mejores periodistas e historiadores latinoamericanos. Ante su muerte escribí: “No aprendiste la lección y mientras te defendías con tu humilde sueldo de redactor anónimo comenzaste a escribir, pero primero te dedicaste a tu oficio preferido, a juntar papeles, y después a volcarlos, interpretarlos e informar en un infinito teclear de tus dedos. Y ya te metiste en tu casamata y Marta, tu compañera, el ángel bueno, a ordenar tus papeles y tu vida. La fiebre ya no te pudo dejar. Rogelio García Lupo me dijo a modo de presentación: ‘Aquí, Gregorio Selser, profesión, juntapapeles’. ‘¿Papeles, de dónde?’, pregunté yo en forma un poco torpe. Y vos, Gregorio, me respondiste con infinita candidez: ‘De Latinoamérica’”.

En mi escrito, ante su muerte, finalicé diciendo: “Para vos, Gregorio Selser, no habrá paraíso. Porque sabés muy bien que el único paraíso es la búsqueda, la lucha por ese paraíso en la Tierra. Pero en la memoria –esa que no se agota cuando los notables abandonan al muerto después de los discursos– quedarás para siempre, como el boletinero mayor de la eterna revolución latinoamericana, y te acompañará para siempre el pequeño ejército loco con Augusto César Sandino, su general de hombres libres que seguirá luchando por la Libertad por los siglos de los siglos”.

Tres periodistas con la vocación de servir a su sociedad, para mejorarla, no para mantenerla con sus actuales vicios. Otro ejemplo, muy olvidado, se llamó Emilio Corbière, el socialista, un luchador como pocos en buscar caminos y encontrar soluciones. Por fin, se acaba de realizar un homenaje a tan digno hombre de búsquedas en infinitos artículos plenos de sugerencias e ideas.
Una jornada de logros recordando a las mentes que trataron de forjar nuevos caminos en un mundo que todavía no encuentra la senda para la paz definitiva, que no puede ser otra que acabar con las diferencias sociales entre los seres humanos.


Osvaldo Bayer, publicado en Página 12, 9 de junio de 2012

lunes, 27 de agosto de 2012

REPÚBLICA UNIDA DE LA SOJA: El Etertonto

REPÚBLICA UNIDA DE LA SOJA: El Etertonto: Macri: El "Etertonto" Edición impresa . Crónica. El sábado se conocieron las declaraciones de Mauricio Macri ...

miércoles, 30 de mayo de 2012

A Camille y otr@s....

 ODA DE NERUDA


Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.













viernes, 25 de mayo de 2012

Felices tiempos aquellos...



 "Felices tiempos aquellos en que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente" Mariano Moreno


 - Un día como hoy pero en 1810, poco después de finalizada la Revolución de Mayo, Mariano Moreno fundó La Gazeta de Buenos Ayres, un semanario que constituyó una experiencia pionera en el periodismo de nuestra etapa independiente.

Aunque la publicación dejó de imprimirse en 1821, desde su primer número marcó un camino que aún hoy es un ejemplo a seguir, pues en su primera página abogaba por la libertad de prensa al afirmar: "Felices tiempos aquellos en que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente". Formaron parte de ella muchos notables redactores (además del propio fundador), entre ellos Manuel Belgrano, el Deán Funes, Monteagudo, Pazos Silva, Juan José Castelli y Julián Alvarez.

Mariano Moreno, además de periodista y escritor, fue un destacado jurisconsulto y estadista, que cumplió un importante papel en el gobierno que siguió a la Revolución de Mayo (lo cual le valió títulos tales como "el alma de la revolución").


Entre sus múltiples logros, además de fundar La Gazeta de Buenos Ayres, estableció una oficina de censos y una escuela militar; planificó la formación de una biblioteca pública nacional; reabrió Maldonado, Ensenada y Patagones (Río Negro) como puertos, liberando el comercio y las explotaciones mineras de las antiguas restricciones.

Pero aquel logro que se conmemora hoy es sin duda trascendente por lo que todavía significa, al haber abierto el camino a la libertad de pensamiento y de expresión.

Es de desear que aquel valor al que llamaba Moreno desde el primer número de su periódico sea siempre defendido y comprendido. En el Día del Periodista, puede expresarse que "la sociedad mantiene a la libertad de prensa entre sus más inclaudicables valores".

(Tomado de "Infancia hoy" agencia internacional de noticias). La referencia es por el 7 de junio, día del periodista y del cumpleaños de mi hijo Eliseo

viernes, 18 de mayo de 2012

Siempre memoria!


Que la memoria no se desdibuje...


 
Para los que apostamos a la memoria, esta no se desdibuja, día a día en pequeñas acciones, pequeñas conversaciones...citas, etc la hacemos crecer, para que el pasado no vuelva, no se repita, y para que los que aún no fueron juzgados lo sean, y sean condenados, y para que todo aquel que no se enteró en su momento se entere y a su vez lo reproduzca y lo multiplique. Creo que nada me emociona más que escuchar a un joven, a un adolescente de nuestros días de hoy, recordar y reivindicar a los compañeros desaparecidos...esto duele y molesta a los amigos del poder, de la derecha más recalcitrante, y pretenden que la memoria se desdibuja...




Este pañuelo blanco de mi cabeza
tuvo el pelo revuelto, las manos francas. Le costaba dormirse,
y a la mañana era un gato gruñendo bajo la almohada.

Sé que tuvo un amigo que era vecino
del primo del cuñado de un estudiante,
sé que no tuve tiempo ni de mirarlo
para guardar sus ojos en mi garganta.
Cómo quisiera verte! Dónde está tu mirada?...

Este pañuelo blanco de mi cabeza
siempre tuvo problemas con las palabras, me costaba entenderlo, pero a la larga, en su risa morian los fantasmas.

Sé que tuvo un amigo que era vecino
del primo de un psiquiatra politizado, se que no tuve tiempo ni de mirarlo para guardar su risa y poder soñarlo.
Cómo quisiera oirte! Volverte carcajada...

Este pañuelo blanco de mi cabeza
se la pasó estudiando noches enteras, yo le cebaba mates y sus amigos
me regalaban flores como a una abuela.

Sé que tuvo un amigo que era vecino
de un artista que hablaba cosas molestas, se que no tuve tiempo ni de mirarlo para guardarme un poco de su fiesta.
Como extraño esperarte con las manos abiertas:

Este pañuelo blanco de mi cabeza
me dio muchos disgustos, no me quería, Nunca paraba en casa, pero sabía
que la sopa que espera nunca se enfría.

Sé que tuvo un amigo que en su trabajo fue delegado por el sindicato.
Sé que no tuve tiempo ni de mirarlo
para guardar sus puños y recordarlo.
Para encontrarte canto en las voces hermanas!

Este pañuelo blanco de mi cabeza quiso tener estrellas en la frente, quiso poner el mundo en un gran plato y compartirlo con toda la gente.
Sé que se fue temprano, de madrugada, que cuando lo llamaron no era su nombre, sé que no tuve tiempo ni de mirarlo para saber nombrarlo nuevamente...

Cómo quisiera verte, dónde está tu mirada? Cómo quisiera oirte, volverte carcajada... Cómo extraño esperarte con las manos abiertas. Para encontrarte canto en las voces hermanas.

Canción de Horacio Molina y Nuñez

sábado, 12 de mayo de 2012

mamá se fue...

Mamá se fue el domingo pasado, el 6 de mayo, temprano...a las 4 de la mañana. Nos habíamos quedado con Paula en el Hospital y estábamos preocupadas por ella, porque respìraba mal, porque se quejaba...le preguntábamos cómo se sentía una y otra vez, la besábamos, le acariciábamos la cara...llamábamos a enfermeras y médicos... Finalmente una médica nos dijo que la dejáramos dormir...me acordé de Claudia..."déjenla ir..." Igual ya le habíamos dicho, le habíamos hablado, contado nuestros sentimientos... Y cuando mamá se quedó más tranquila, se ve que Pau y yo nos dormimos...y de pronto Pau se despertó y me dijo..."Cris, me parece que mamá no respira". Y así era. Fuimos juntas a llamar a la enfermera, vino la médica...fuimos juntando las cosas...le dimos un beso, sacamos sus anillos y el rosario de la abuela, tomamos las flores que le había traído Marcos y nos fuimos...habíamos llorado tanto los días previos, ante cada recuerdo, cada cosa que no íbamos a poder hacer, todo lo que nos quedaba en el tintero...igual ahora seguimos llorando pero ese día no. Fue muy terrible para mamá esa última semana, estaba cansada, me lo dijo con todas las letras..."mi mamá vivió hasta los 98, yo llegué hasta acá, hasta los 84. No puedo más...." Cada tanto me decía en esa última semana..."cuando vayamos a casa"... En otro momento dijo..."Cris, yo voy a tener que reintegrarme rápido al coro, porque si sigo acá...voy a estar cada vez peor..." Hoy estuve con una de sus mejores amigas: Carmencita Castro Sánchez, ella lloró mucho, lo siente mucho, agradeció mi presencia en su casa y yo le agradecí a ella ser tan buena amiga y recordar a mi mamá con tanto amor.... Estoy en el comedor de diario de la casa de mamá, de Susi, sé que no esta en su cuarto...estoy sola, se fue Paula hoy, Mariana hace dos días, ninguno de mis hijos acá...sólo yo y esta máquina y todos los recuerdos, toda la vida que me duele en mis lágrimas, mi llanto que seco con los pañuelitos que trajo Cristina Vidal el domingo pasado, para esto: para secar las lágrimas que ese día no salieron. Amé mucho a mi madre y amo su recuerdo, soy lo que soy gracias a ella y a su sacrificio y a su amor. Creo que ella me cuidará también como hasta ahora lo hizo mi abuela y mi bisabuela...las mujeres de nuestra familia. Me da mucho temor que en estos últimos años de su vida no haya sido muy feliz, pero sé que Ernesto su bisnieto la hizo inmensamente feliz, y sus nietos, y también nosotras: sus hijas. Abrazo siempre madre!! Susana Casal presente!!