sábado, 6 de febrero de 2016

La siembra del odio

Robado de la biografía de facebook de mi amigo Pablo Mattesz:

La siembra del odio
"POR QUE SON NEGROS..."
Me gusta el subte porque es como el cumpleaños de quince de una prima lejana al que todos se ven obligados a ir aunque nadie tenga ganas. En él converge la mezcla más exótica de seres humanos, una suerte de feria llena de colores y ruido y voces estridentes y alguna que otra imagen triste.
Los pibes se metieron al vagón a los gritos. Eran tres y ninguno tenía más de ocho años. Eran flaquitos y chabacanos, maleducados sin maldad, medio pillos pero compañeros. Uno solo tenía zapatillas, el más chiquito. Y cuando digo chiquito no hablo de la cantidad de años sino de la cantidad de costillas que le conté sobre la piel desnuda. El más chiquito tenía las zapatillas y también tenía las tarjetitas. Las fue repartiendo mientras hablaba a los gritos y el otro le respondía a los gritos y un tercero le gritaba a la gente que les tiraran una moneda, que Dios los bendiga. Una señora se tapó los oídos. .
Recién cuando pasaron en retirada escuché hablar al pibe que tenía sentado enfrente. Él también habrá tenido unos ocho años.
-Mamá, ¿por qué gritan los nenes?-, preguntó, sin sacarles los ojos de encima. Eran ojos de asombro. ¡Qué libres eran los nenes que podían jugar en el subte!, habrá pensado.
-Porque son negros-, dijo la madre y sentí como si de repente me hubieran apretado el pecho. Pensé que había escuchado mal y presté atención. No sé por qué tuve miedo.
-Porque son negros. Y cuando sean grandes, van a ser ladrones. Vos tenés que tener mucho cuidado con esos chicos, ¿sabés?
La cara del nene cambió como cambia la luz de la tarde cuando es verano y son las ocho menos diez y hay sol y de repente son las ocho y todo se ha puesto oscuro. Sus ojos se apagaron y los ratoncitos de curiosidad que espiaban desde las pupilas se atacaron entre ellos. Sus cejas se torcieron hacia adelante y sus labios se convirtieron en una línea recta y severa. Creo que hasta se le cayó un poco de magia de los bolsillos.
-¿Sabés?
-Sí, mamá.
No entiendo muy bien lo que me ocurrió a mí. Se me aceleró el corazón y mi garganta se puso rígida y quería salir del tren aunque estuviera en movimiento. Quise ser yo el que gritara ahora, pero me pareció más virtuoso el silencio de quien sabe que nunca se humilla a alguien delante de sus hijos.
Tenías la oportunidad de sembrar una semilla de amor y preferiste perpetuar el odio. Elegiste enseñar a tener miedo. Podría haberte perdonado la falsa misericordia de quien observa y murmura 'pobrecitos' pero masticaste tanta bronca que ya no sabés hacer ni eso. Ay, nene, ojalá alguien te explique que tu vieja ese día estaba enojada y que los pibes de la calle no se juntan para jugar, sino porque tienen miedo. Los pibes de la calle no gritan porque son negros, gritan porque son invisibles.
Juan Solá ("La Gente anda diciendo")



domingo, 10 de enero de 2016

POR QUÉ SOY KIRCHNERISTA

No es la primera vez que recurro a mi amigo Alejandro "Sandro" Balanza, o que él acude sin saberlo a mi auxilio.
Esto, Sandro lo escribía a una amiga suya antes de la segunda vuelta electoral acá en Argentina. Y bueno, aunque todo eso ya pasó y quien ganó no fue el candidato Daniel Scioli que representaba al modelo nacional y popular, sino el que estaba, está y seguirá estando en sus antípodas, o sea a la derecha del modelo, alguien que pregonó durante su campaña querer llegar a la "pobreza cero", luchar contra el narcotráfico y contra la "inseguridad", el candidato no sólo de la derecha, sino el representante de los medios de comunicación hegemónicos -que estuvieron en contra del Kirchnerismo desde el primer día de su gobierno hasta el último- el representante de las multi y transnacionales, y del capitalismo mundial, digo aunque haya ganado ese otro candidato, como yo coincido total y absolutamente con lo que plantea Sandro, lo transcribo hoy y aquí.

Recapitulando: no voté a Nestor K pues no me parecía que fuera a hacer nada de lo que yo hubiera deseado pero asumió y de entrada me sorprendió con su política sobre derechos humanos haciendo lo que nadie en democracia se había animado a hacer, juzgar y mandar en cana a los milicos asesinos, luego con Lavagna se mandaron la negociación de la deuda externa que fue clave para una recuperación económica del país impensada para mi y para todos.
Simultáneamente la política internacional me gratificó profundamente y debo decir que en ese punto yo no había entendido el valor de buscar la integración política y económica con los demás países sudamericanos, empecé a estudiar y comprender el enorme valor de esa integración en la diversidad, eso paradojalmente me ayudó a conocer a mi país que hasta ese entonces concebía como una pampa húmeda con anexos y aprendí a apreciar las otras culturas que hay en la Argentina y en Latinoamérica, así viajamos conociendo con otra mirada, con humildad y a veces hasta admiración por lo que lograban pueblos como el de Bolivia o Ecuador por ejemplo, nos sentimos con Adriana y con nuestros hijos consustanciados con esa mirada de sudamericanos tratando de concebir un mundo un poco más justo, más policromo, más amoroso para sus habitantes en un mundo donde el egoísmo y la arrogancia de EE UU y el abandono de ideales de una Europa que ahora estamos viendo nos hacía que no había un lugar para los débiles.
Volviendo a los K, aprecié las decisiones valientes del gobierno de Cristina de recuperar Aerolíneas, las AFJP, YPF y todo eso, apoyo totalmente la idea refrescante de usar como motor el mercado interno para llegar a índices de ocupación impensados en un país donde nos habían dicho que no había lugar para todos y que muchos la tenían que ver desde afuera.
Para colmo, cuando este camino se fue haciendo más evidente se manifestaron tremendos poderes como el de la prensa que tengo claro que es una poderosa herramienta de los grandes poderes económicos en todo el mundo la cual está intentando  y muchas veces logrando doblegar la voluntad de las mayorías que al fin y al cabo nos habían dicho que eso era la democracia.
Además por deformación profesional* quizás con Adriana* hemos tenido la oportunidad de apreciar los enormes logros en materia sanitaria cosa fácil de medir con cifras como la de mortalidad infantil y desnutrición, he visto la cobertura del PAMI a lo largo de 30 años y nunca, ni en la mejor época de la plata dulce tuvieron tanta cobertura médica y socio sanitaria los jubilados, ni te cuento lo que Adriana ha vivido en la Universidad o el Aldo en Ciencia y Tecnología, hemos visto el desarrollo de provincias eternamente relegadas como Chaco o Santiago del Estero a través de nuestro primos y amigos que viven y trabajan allí por mencionarte sólo algunas cosas.
Por último y no menos importante hemos visto la reaparición de la política como una forma de concebir el futuro, con nuestros amigos como Luis Peralta, Ale Loza, Guille Rodoni, Pato Ferrari, Adolfo, Nelson y sus familias con quienes hemos compartido plazas con miles y miles de personas en total armonía coreando y cantando nuestras ilusiones nos juntamos a pensar en un mundo mejor más inclusivo, con más lugar para todos, entre ellos nuestros hijos que cada uno a su manera comparten estos ideales.
Al final me salió más largo de lo esperado, siento que sólo puedo transmitirte un magro esqueleto de todo lo que pensamos, sé que se hicieron cosas mal, menos de las que dicen Clarín o La Nación seguro, que falta mucho y todo eso pero pienso que este es el camino, un beso.
Sandro
 
* Sandro es médico cardiólogo y Adriana trabajadora social y últimamente trabajó mucho con PAMI y los jubilados de Villa María

miércoles, 14 de octubre de 2015

Apuñalaron a una activista y militante

Hablan de femicidio, de travesticidio.
Diana Sacayán fue encontrada apuñalada en su casa.
Sólo que Diana era mucho más que una trava -como ella se decía a sí misma- mucho más que una militante trans, era una activista que había luchado mucho y seguía haciéndolo por los derechos de l*s trans,
con el arterisco que ella también usaba.
Fue la primera a quien la Presidenta dió el documento nacional con su nombre, logró que se convierta en ley que el 1 % de los empleos públicos sean para personas trans.
No puedo menos que evovcar a Laura Aguilar, una trans de acá de Río Grande, a quien yo conocía desde que ella iba a su escuela secundaria. Se había llamado Cristian antes de ser Laura.
Cuando pedía turno para alguna especialidad en el Hospital, muchos de los médicos se burlaban y la llamaban por su nombre masculino, o decían "señor".
También la mataron, acá en Río Grande, también había recibido su nuevo documento con el nombre que había elegido. También era una representante de sus congéneres.
Creo que incluso es más que travesticidio, no me animo a exgerar, no era una mandataria de ningún Estado Diana Sacayán, pero es grave, gravísimo, como haber matado a Luther King o a Malcom X o a Gandhi -salvando las distancias- haber matado a una activista por los derechos de las trans es como decirle a toda*s l*s otr*s: Ojo, si queremos podemos hacerlas desaparecer.
Es como una gravísima amenaza a golpes de puñal, sobre una de ell*as.

Transcribo lo que había escrito Diana en su blog el año pasado, tal y como lo escribió. Y vaya para ella mi homenaje.

domingo, 11 de mayo de 2014

Cuando yo me vaya

Cuando yo me vaya no quiero gente de luto. Quiero muchos colores,  bebidas y  abundante comida; Esa que de niñ* me hacia  falta.
Cuando yo me vaya no aceptare críticas;  mas razonable y serio seria que me las hagan en vida
Cuando yo me vaya desearía una montaña de flores… Esa que l*s mil amores por los que he sufrido nunca supieron regalármelas
Cuando yo me vaya no quiero farsantes en mi despedida; quiero a mis travas queridas, a mi barrio lumpen a mis herman*s de la calle, de la vida  y de la lucha..
Cuando yo me vaya se que en algunas cuantas conciencias abre dejado la humilde enseñanza de la resistencia trava, sudaca, originaria.
Cuando yo me vaya quiero una despedida sin cruces ; tod*s saben sobre mi atea militancia
Y sin machos fachos porque también; saben  sobre mi pertenencia  feminista.
Cuando yo me vaya; espero haber echo un pequeño aporte a la lucha por un mundo sin desigualdad de genero, ni de clase

Cuando yo esta humilde trava se vaya; No me abre muerto …simplemente  me iré a besarles los pies a la pacha Mama

viernes, 21 de agosto de 2015

Construcción del miedo por Hernán López Echagüe

Escribió esto en el 2004, y lejos de ir desapareciendo con el tiempo, los medios de comunicación en nuestro país y en otros de la región siguen construyéndolo, él lo explica -a mi juicio- maravillosamente.

No piense. No experimente sensaciones. No pregunte. No responda. No discuta. No caiga en la tontería de la incertidumbre. No beba. No fume. No juegue. No haga el amor. No crea en su hijo. Tampoco en su hermano. No escuche. No opine. No vote pavadas. No pida, y, desde luego, menos aún exija. No atienda el teléfono. No llame. No desee. No mire. No interprete. No cometa el desliz imperdonable de apasionarse por una idea. No exprese solidaridad. No crea en su amigo. Tampoco en sus padres. No abrace. No distinga. No analice. No juzgue. No duerma tranquilo. No confíe. Si oye ruidos raros en su casa, salte de la cama, tome la escopeta y dispare en defensa propia. No abra la puerta. No extienda la mano. No ayude. No colabore. No bese. No cante. No sonría. Busque otra vereda cuando en la suya, a lo lejos, advierta un grupo de gente extraña, oscura. No goce ni padezca la vida. Cierre la boca y obedezca, simplemente obedezca, y escuche la radio y lea los periódicos y, por sobre todas las cosas, no se aparte siquiera un instante de la pantalla del televisor. En momento alguno incurra en la irresponsabilidad de asomar la cabeza por la ventana de su casa. Y escriba de prisa su testamento. ¿O es que todavía no ha caído en la cuenta de que nuestro cristiano y occidental modo de vida está en peligro? Cualquier paso torcido puede conducirnos a una tragedia impensada. El mundo se ha convertido en un inabarcable terreno destinado a la caza, mayor y menor, y nosotros, personas comunes y ordinarias, sumergidos en una ingenuidad sin límite, somos la presa codiciada. Las rutas, calles y avenidas del mundo están repletas de cazadores furtivos. De todo tipo y humor. Patotas de jóvenes drogados y locos dispuestos a arrancarnos todo: ropa, dinero, inocencia. Arabes rabiosos que sin contemplación alguna nos decapitarán. Hordas de trabajadores desocupados y familias sin techo que no hacen otra cosa que aguardar nuestro sueño para invadir nuestra casa y llevárselo todo. Campesinos arropados de cordero que no tienen otro propósito que hacerse de nuestras tierras. Niños que, navaja en mano, aleccionados por sus padres, claro, nos esperan a la vuelta para abrirnos el vientre. En otras palabras, gente sucia, malvada y pecaminosa que no piensa más que en cagarnos la vida. De modo tal que todo está bien así como está. Quietud, silencio, encierro, aislamiento, desdén. La existencia, condenada a mascullar palabras anodinas entre cuatro paredes. Alguien, alguna vez, llamó sometimiento a esta situación. Someterse. Acomodarse a una realidad fraguada que anula nuestros deseos e incluso ignora nuestras necesidades básicas, pero que por razones muy complejas, acaso culturales y atávicas, aceptamos como orden natural, preestablecido e inviolable. Someter: subordinar la voluntad o el juicio propios a los de otra persona o grupo. Inculcar y propagar el temor en una sociedad, es acaso el modo más sutil y certero para mantener un estado de sometimiento que, en más de una ocasión, se asemeja a la esclavitud. Porque uno, de pronto, apenas piensa en escapar solo y a las corridas entre el maizal. Y no hay mejor bocado para el poder político y económico que la soledad, el individualismo, ponerse a responder solo y a las patadas. El temor, cuando está fundado en un recelo generalizado, crea solidaridades efímeras y echa por tierra la solidaridad franca y duradera. Todo es desconfianza. Bush apeló a la propagación del miedo entre los norteamericanos —tan proclives a caer en el pánico, dicho sea de paso— para entregarse alegremente a la matanza de miles de iraquíes con el único y excluyente propósito de robar petróleo. Pero, ¿cómo logró el poder político de los Estados Unidos llevar a ojos y oídos de la población esa paralizadora sensación de terror? Los grandes medios de comunicación actuaron de puente. Los grandes medios de comunicación siempre actúan de puente entre el poder y la sociedad, cuando no de voceros. Y la conducen según sus antojos. La razón es sencilla. Son empresas, enormes en muchos casos, que responden a una serie de intereses ideológicos y comerciales que habitualmente poco tienen que ver con la búsqueda de una sociedad mejor. Existe una clara afinidad, en oportunidades familiar y generalmente ideológica, entre la clase social que dispone de los medios de producción material y la que dispone de los medios de producción intelectual. Una sociedad de hecho. Dos jóvenes roban tres chorizos en una carnicería; a una señora le arrancan la cartera; violan a una joven. Los diarios titulan: “Escalada de violencia”. Y en cada esquina comienzan a hablar de la escalada de violencia. “Así no se puede vivir”. “Queremos orden”. “Para eso pagamos nuestros impuestos”. “Los meten presos por una puerta y los sacan por otra”. Entonces, los grandes medios de comunicación resuelven auscultar el ánimo de la gente. Una encuesta de tono inductivo: “¿Tiene miedo?”. Por supuesto que lo tengo, si he visto al carnicero putear y a la señora y a la madre de la joven llorar. Los medios difunden el resultado: “El 78 por ciento de la población tiene miedo”. Los desocupados marchan por las calles exigiendo pan y trabajo. Los diarios titulan: “El centro de la ciudad fue un caos”, y en la nota editorial se preguntan: “¿Hasta cuando?”. La gente, entonces, absorbe y dice por todas partes: “Queremos orden”. “La libertad de uno termina donde comienza la del otro”. “Es inconcebible”. Los medios hacen la encuesta: “¿Qué opina de las manifestaciones que entorpecen el tránsito?”. El 75 por ciento las rechaza. A la mañana siguiente, los medios informan: “La gente está harta de esta situación, lo dicen las encuestas”. Así las cosas, el miedo que los propios medios de comunicación crearon y propagaron, cobra un irrefutable aire de legitimidad. Porque “es la gente” la que está harta. Una realidad engañosa que cumple su cometido: sumergir a la sociedad en la quietud, en la ausencia de participación, en la desconfianza. La noticia se ha convertido en mercancía, y el miedo es una etiqueta que vende. Fascinados por la forma, por el amarillismo, los grandes medios han hecho a un lado el fondo de la cuestión. Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, escribió años atrás: “Basta con que un hecho sea lanzado desde la televisión –a partir de una noticia o imagen de agencia- y repetido por la prensa escrita y la radio, para que el mismo sea acreditado como verdadero sin mayores exigencias. Y como en la actualidad los medios funcionan entrelazados, de forma que se repiten e imitan entre ellos, es frecuente la confirmación por parte de un medio de la noticia que éste mismo lanzó a partir de la reproducción de la misma en otro medio, que simplemente la `levantó´ del primero (...) Los medios se autoestimulan de esta forma, se sobreexcitan unos a otros, multiplican la emulación y se dejan arrastrar en una especie de espiral vertiginosa, enervante, desde la sobreinformación hasta la náusea. De esta forma, podemos recordar, se construyeron las mentiras de la Guerra del Golfo. ¿Qué medios tiene el ciudadano para averiguar si se falsea la realidad?”. Esta semana, en una vieja edición de la revista dominical del diario El País, de Madrid, leí un excelente artículo de Javier Cercas titulado “Fuera es feo”. Refiere Cercas el curioso mandamiento que gobierna al matrimonio conformado por el director de cine Arturo Ripstein y la guionista Paz Alicia Garciadiego: en su hogar no admiten la presencia de la televisión, tampoco radio, y mucho menos espacio para diarios o revistas. Una manera práctica de protegerse de las toneladas de basura y calamidades que, en apenas minutos, es capaz de arrojar sobre nuestra cabeza un programa de tv en apariencia inofensivo o un editorial de La Nación, por ejemplo. Me atrevo a discrepar con el matrimonio Ripstein-Garciadiego. Fuera es más lindo, y tampoco es necesario hacer gala de una inquebrantable valentía para salir, caminar, saludar, abrazar, mirar, escuchar, socializar, solidarizarse, beber, amar, decir, creer, compartir y, por sobre todas las cosas, cambiar: reunirse con el desfachatado objetivo de cambiar este lastimoso estado de las cosas donde priman el miedo y la indiferencia. Suficiente sería comprender la sensata máxima del subcomandante Marcos: “Un valiente es un cobarde que corre hacia adelante”.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Túnel del tiempo

Diciembre 2014. Llegan mis hermanas, se va Panda a Ushuaia, y me toca ocupar la misma habitación que fuera mía desde mis quince años hasta que mi hijo mayor Juan, tuviera casi uno.
Todos esos años excepto el 76  que prácticamente no estuve.
Acá estudiaba para los exámenes del secundario "los cuatrimestrales".
Escuchaba radio durante todo el día en que no estaba en el colegio, y a veces toda la noche.
Las radios eran a "lámparas" y una noche que me olvidé una de las que tuve prendida, se derritió parte del plástico de la carcaza, peligroso.
Estudié para el ingreso a Medicina, y en el mismo lugar casi toda la carrera.
Tenía una hermosa mesa-escritorio, que quedaba guardada dentro de un placar -en la casa anterior había sido de mis hermanas menores- yo escribía con lápiz y luego borraba, en la madera de la mesa.
Adentro del mueble había estantes y allí guardaba lápices, cuadernos libros, hojas de carpeta.
Tenía una muy pequeña biblioteca de dos o tres estantes que creo que es la que subsiste en la pared, amurada con esas ménsulas de hierrro que mi padre solía usar para los estantes donde fuera.
Recuerdo un pequeño cartelito que tenía en la puerta y que desde el lado de afuera se leía "No molestar: genio trabajando". Me encantaba, creo que verdaderamente me sentía un genio aunque mi humildad o bien mi poca autoestima me impidiera reconocerlo abiertamente.

En este cuarto concebí a mi primer hijo, fueron hermosos momentos, al menos para mí, creo que para el padre de mi hijo también, estoy casi segura que sí.
Más tarde la vida y nosotros mismos, fuimos lo fuimos complicando un poco y los "juveniles desatinos" quedaron ensombrecidos por el laburo y la profesión.

Aún recuerdo la emoción cuando al mudarnos a esta casa, y sabiendo previamente que mi cuarto era este, subí por primera vez. anteriormente había compartido cuarto con mis dos hermanas menores, y siendo más grande el living de nuestro departamento, sola sí, pero en un living, cero privacidad. Estar en mi cuarto propio era maravilloso!
No era tan lindo como pensaba, el piso estaba re feo, pusieron un lavarropas en el cuarto de al lado, pero bueno, era mi propio cuarto, podía cerrar la puerta!

46 años más tarde, dormiré con Milos -el gato de mi hija- en una noche de verano, con la puerta abierta y sin radio.
Caramba!

sábado, 20 de septiembre de 2014

Pasar la posta: 14 años de Teatro por la identidad



 Anoche, sábado 19 de septiembre de 2014, mientras asistía desde el televisor del living de mi casa a la apertura de una nueva muestra de Teatro por la identidad conducida por los hermanos Korol, esta vez en el fantástico Teatro General San Martín, y aplaudía sola, y lloraba y me alegraba, estaba pensando en esto que escribiría.
Pensé en una "actualización de estado en facebook", pero estoy cada vez más aburrida de facebook, y siento que de ninguna manera puede convertirse en una tribuna desde donde expresar pensamientos, sentimientos, ideas políticas, sí comentar algunas cosas, poner una buena foto y sobre todo que el que sea amigo tuyo sepa a qué atenerse, pero no convertir una página de internet en algo que no es o no debería ser.
Y por eso luego pensé en escribirlo acá, y cuando me puse a buscar fotos para adjuntar, me encontré con unos textos que escribieron alumnos de ETER, y son tan precisos que voy a reescribirlos entre comillas.
Toda esta edición de TxI tiene que ver con "pasar la posta", y esa fue una de las cosas que más emoción me produjo, porque a veces en el diario vivir, una -yo al menos- no tiene en cuenta que a determinada edad ya se está yendo y hay o habría que pasar la posta. Y a veces siento que no estoy haciendo bien mi tarea, que no estoy pasando cabalmente la posta de mis creencias, de los objetivos que tuve en la vida, de mis sentimientos más profundos, de las cosas que intenté hacer y que quedaron inconclusas porque otras quizás más urgentes en su momento se cruzaron en el camino. De que hay que tratar de estar atentos y no dejarse engañar por los "vendedores de promesas" como decía hoy Rubén Banthje, hay que poder detectarlos más fácilmente. Tengo 60 años y no los detecto y compro y compro promesas.

"Rosa Roisinblit, vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo,  fue la encargada de inaugurar el nuevo ciclo de Teatro por la Identidad, que por primera vez va a llevarse a cabo en el Teatro San Martín. Estela de Carlotto no pudo estar presente pero desde un video recordó que la lucha continúa porque aún falta encontrar 400 nietos y destacó que si bien hay muchos que quieren que se vuelva a atrás “el teatro y estos espacios son los que van a hablar por nosotros”.
El Teatro por la Identidad comenzó en el 2000. Su primera edición se realizó en el Centro Cultural Rojas y luego tuvo lugar en el Centro Cultural Recoleta. Es uno de los brazos artísticos de Abuelas de Plaza de Mayo. Este año el lema es Pasar la posta. Roisinblit explicó que surgió de preguntarse: “¿Qué pasará cuando no estemos? ¿Quién continuará con esto?  Queremos sembrar una conciencia de pasar la posta. Decir ‘tienen que seguirla, pasar la posta’”.


El ministro de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni también estuvo ahí, fue aplaudido de pie por todo el público presente y por mí desde mi living.

Zaffaroni manifestó: “La justicia es un carro lento y a veces hay que darle un empujón. Es lento porque tardó 30 años en funcionar”. Luego, para cerrar su participación agregó: “La principal falencia es una cultura judicial y burocrática que hay inserta en la justicia. Quizás si hay que reformar códigos de procedimientos, pero si se reforman leyes y no reforman la cultura que se asentó durante muchos años, es muy difícil”.

Estuvo también Víctor Hugo Morales quien también fue aplaudido de pie  y dijo: "Los argentinos aprendimos que el dolor de las Abuelas es nuestro dolor”


También me emocionó particularmente Julia Zenko cantando con sus hijas en una obvia referencia a "pasar la posta" y también los actores y actrices que leyeron con sus hijos, trozos de poesía de Silvio Rodríguez y Armando Tejada Gómez, y Elena Roger cantando la canción de L.A. Spinetta "Barro tal vez" mientras lo bailaba Eleonora Casssano y una artesana iba modelando una pieza de alfarería.

A pasar la posta entonces!

sábado, 13 de septiembre de 2014

Armando Tejada Gómez: Muchacha

Recuérdame esta noche y nómbrame en tu idioma,
amor mío, muchacha, territorio de pájaros,
nómbrame en las ciudades donde trepas los trenes
con la amapola herida de tu vestido diario.

No conozco tu nombre, pequeñito y apenas,
tu mínimo poema de una sola palabra,
pero voy pronunciándote cuando digo esperemos
o cuando me transitas hacia dentro del alma,
porque sé que tus rostros tienen un mismo rostro
y tu sonrisa un aire de pétalo del aire,
conozco, sé tu modo de salvarnos la vida,
vencedora inmutable, con un niño en la sangre.

Yo te he visto muchacha plural, en las ciudades,
gastándote la magia con la prisa del alba.

Las oficinas públicas, públicamente áridas,
la tienda estrepitosa, la planilla a mansalva,
esas fábricas rojas de devorar, el sueldo,
lamentables rutinas de alquilarte hasta el sábado
y tú, tu nuca tibia, trizada luz, flor pálida,
resistes esa estrecha disposición de enanos
apoyada en tus sueños como en una ventana.
Y el moscardón horario zumbándote el absurdo
para matarte adentro la condición de pájaro.
Las ciudades son turbios demagogos, son esas
celestinas anónimas de la moda, sensuales
como una gelatina de sexo pegajoso,
espesas son, a gotas, turbiamente sensuales.
Las ciudades son fríos hoteles transitorios.
Debe ser espantoso morir en las ciudades.

Porque no han hecho nada por amor, tantas cosas,
porque no figurabas en los planos, muchacha.
Y ya has nacido risa, has nacido tumulto,
has nacido de pronto con un golpe de alas.

Y ahora que has venido, que ya estás, que has llegado,
hay que cambiarlo todo, decir amor y amarnos,
clausurar las planillas, postergar las ganancias,
ahora que has llegado con tu fragante risa
qué han de hacer los señores de destino contable...

En horas de oficina, bajará mi poema,
a decirte en la oreja: territorio de pájaros...
Pero sigue guardando flores en la cartera,
la última dulce carta, un poema de Pablo,
sigue guardando signos de combatir el moho,
subversivos panfletos de construir la esperanza.

Muchacha, estrella nuestra, amor en todas partes,
los poetas cantamos para tu pie desnudo,
para tu sangre diaria,
porque somos la vida y esa sonrisa tuya,
nada más que la vida,
la vida y tú,
muchacha...