jueves, 14 de marzo de 2013

Milonga

14 de marzo de 2013 

Sólo eso: hermosa noche de milonga, y dan ganas de seguir bailando, de seguir tomando clases, de bailar cada vez mejor, que no duela el pie y seguir compartiendo con l@s compañer@ milonguer@s, y seguir disfrutando!!

viernes, 8 de marzo de 2013

Día de la mujer 2013

Con M mayúscula

Volver a la Autora Ana Isabel Espinosa

Ahora que empieza a debatirse sobre la idoneidad de separar a niños y niñas en la educación, me llegan ecos de memoria, casi perdida, de unos tiempos en los que las niñas, éramos eso, "niñas", con faldas, que no pantalón, dignos ejemplares a proteger, en un mundo sólo hecho para los machos.
Se me enrabia el feminismo que perdí, cuando comprendí que los hombres, más que elementos diferentes y enemigos, eran vecinos del mismo barco de Calderón, dispuestos como víctimas propiciatorias de otras tantas consignas diferentes, pero tan limitadoras y asqueantes como las de "las niñas".
Hace mucho que rompí la aguja fina de los tacones, que me rebelé a que la naturaleza y los demás dictarán cuando podía o no ser madre y cuando era el momento propicio para hacer esto o aquello.
No recuerdo el día en que decidí escribir y sí que cada mañana prometo dejar de hacerlo, cuando un estúpido comenta complacido que solo escribo para las mujeres o que quién va a leer algo que escribe una maría.
Siento dolor y se me abrasa la bilis y se me secan los ojos y se me hiela el aliento, cuando una más muere, cuando la sangre se derrama, cuando no se puede hacer nada, más que mordernos los puños para acallar el llanto.
Hay días que deberían colgarse del calendario con el rojo de la sangre y el rojo del carmín, para que nunca olvidásemos de dónde venimos y jurásemos en silencio, que nadie frenará nuestro paso.
Hay vidas que merecen ser vividas y momentos que nacen para recordarlos y ser recordados, y cada día, por qué no, éste mismo, se puede iniciar uno.
Porque hay veces en que se necesita una mano amiga y solo se encuentra el vacío, y entonces dejamos de creer y pensamos que todo esta acabado, que no llegaremos a nada, que nada importa y menos nosotras mismas…
Pero todo eso ya acabó, la incertidumbre, la duda, el "no podré", el "no valdré", el "no me querrán", porque si yo puedo, si yo valgo, si yo quiero y si yo me quiero, conseguiremos arrancar de nuestras mejillas las lagrimas derramadas, agruparemos fuerzas y fundiremos corazones, para que no vuelvan la intolerancia, ni los prejuicios, los limites, ni los frenos, nunca más las zancadillas y menos el dolor o el rojo tiñendo el suelo…
No, mientras una de nosotras siga en pie en la tierra, alimentando con su esencia los vientos nacidos en el mar.
No, mientras sigamos pariendo a los hijos, de los hijos, del mañana.
No, mientras tejamos el destinos de nuestros pasos, sin que nadie venga a decirnos basta o por aquí no.
No, mientras sepamos qué somos y en qué nos hemos convertido.
No, mientras yo no me deje vencer y tú estés ahí, construyendo una M mayúscula, de mujeres que no temen al futuro, que no se dejan abatir por las derrotas, que sufren y protestan, que caen y se levantan, y sobre todo, libres para amar y ser amadas, por alguien que sepa valorar el aire puro del mar, que susurran las caracolas.

Este material me llega a mí a través de Fabiana Ríos, Mujer, amiga mía, gobernadora de esta provincia de Tierra del Fuego en su segundo mandato, a quien le han hecho "escraches" fundamentalmente mujeres docentes a los 4 meses de su primera gestión con un campamento frente a su casa donde vivían su marido y sus dos hijas. 
A quien no han evitado hacerle cuanto paro o medida de fuerza se les haya ocurrido a cuanto sindicato existe en esta Provincia.
Han hecho paros aún antes de haber comenzado negociación alguna, siguen con paros y "tomas" de edificios públicos durante las negociaciones, han parado la salud, la educación, la limpieza de las escuelas y los centros adonde concurren niños cuyas madres trabajan y no tienen posibilidades económicas de hacerlo de otra manera.
En el mes de diciembre pasado el Intendente de la ciudad de Ushuaia en connivencia con el sindicato de Camioneros (que se ocupa de la recolección de los residuos) tiraron parvas de basura y quemaron maderas y cubiertas frente a la Casa de Gobierno.
Todas estas acciones nunca generaron desde el Gobierno medida represiva alguna.
Hubo un gobernador "hombre" que descontó a toda la administración pública el 40 % de su salario y sólo hubo "algunas" tibias medidas de fuerza, por parte de dos gremios, fundamentalmente los dos primeros años de su gestión.
Hubo otro gobernador que desde un comienzo reprimió al pueblo y a los trabajadores en represiones importantísimas que hasta generaron en el año 1995, el primer muerto en Democracia por parte de la Policía de la Provincia, mandada por el Ministro de Gobierno y por el Gobernador, y este "hombre" fue reelecto.
 
Esta MUJER con M mayúscula -gobernadora de Tierra del Fuego-, sigue soportando estoicamente una tras otra de estas embestidas llevadas a cabo por "gremios" teóricamente democráticos...pero que sin duda, en el Día de la mujer, les alcanzaron alguna flor o una tarjetita colorida a sus compañeras mujeres trabajadoras. 






martes, 5 de marzo de 2013

Chávez

 Por Eduardo “Tato” Pavlovsky *
Te moriste Negro Cabrón, y Latinoamérica está de luto.
La derecha debe estar de fiesta. Tengo rabia de imaginar no verte nunca más. Te voy a extrañar. No ver tu imagen revolucionaria. Tu potencia revolucionaria irrenunciable de los principios fundamentales de la igualdad. Tu lucha contra la indignidad de los indiferentes.
Hace muchos años tuve la oportunidad de ser invitado a dar un curso de Psicodrama para un grupo de jóvenes profesionales. Todas las casas de los médicos tenían un gran lujo y piscina. Clase media en ascenso. Cuando terminamos de trabajar pregunté con ingenuidad por la ausencia de transporte público. Veía coches último modelo por todas partes. A las siete vi una multitud haciendo cola y pregunté “¿Esa gente cómo viaja, dónde viaja?”. Esa gente, me respondieron, sólo viaja en esas camionetas pequeñas. Es la gente que habita los morros, allá arriba. Eran pequeñas camionetas destartaladas que llevaban 50 personas por viaje. “¡Pero en la cola hay miles!” Los cargan y siempre llegan. Los dejan y después a pie suben hasta sus casas caminando. Son gente fuerte.
Lo decían en un tono naturalista. La tremenda desigualdad ya estaba interiorizada como un fenómeno obvio, cotidiano. Cuando el horror se construye día a día, hasta los niños deformes se vuelven cotidianos. Pensé en los “cabecitas negras” de Perón lavándose las patas en Plaza de Mayo. Allí se inscribían como Hombres. Se les dio la dignidad de ser “humanos”. De las patas de los cabecitas surgió el peronismo. Ese fue su primer movimiento de liberación. De auténtica liberación.
Hugo: cuando la oposición quiso sacarte del poder los negritos bajaron de los morros y te liberaron. Ya se habían vacunado contra la indignidad. El contubernio demócrata conservador repartiéndose el poder durante años. La subjetividad de la desigualdad se había quebrado. De la ignominia. De la prepotencia del poder inventado. De los morros bajaron ellos y esa herencia no se olvidará jamás. Frente al estupor de la oligarquía y de los liberales.
Ya no hace falta que no te mueras. Ya está el acto consumado. Vivirás siempre como el Che y Evita. Devolviste la dignidad y eso no se olvida nunca, ya estaba consumado el gesto. Tenés 3000 médicos cubanos trabajando allí, curando enfermedades y haciendo labores pedagógicas.
Podés morirte tranquilo, son muchos los que te llorarán. Saliste al mundo. Predicaste justicia social a los desamparados. Y eso no se olvida nunca. Ni tampoco se olvida tu antiimperialismo constante. Irrenunciable. Sin concederles “ni un poquito así”, como decía el otro inmortal del “Che”.
Chau, Chávez. Me alegro de haber vivido en tu época. Haberte conocido. Haberte admirado. Pero me detengo aquí porque tengo ganas de llorar y cuando lloro no puedo escribir.
Chau, Negro. Hasta la victoria siempre.
* Psicoanalista. Autor, director y actor teatral.

1958 - Hugo Chavez Frías - 2013


sábado, 23 de febrero de 2013

Mirador del Martial



dedicado a Rita que lo pidió


El Club Andino Río Grande propuso un trekking al Glaciar Martial para el 17 de marzo.
Recién llegaba de vacaciones, ví fotos de salidas anteriores, llenos de gente, lagunas, sol y sonrisas y no lo pensé dos veces...fui y me anoté.
Como iba a ser un domingo, viajé el día anterior a Ushuaia para no salir tan temprano desde Río Grande el mismo día.
La noche anterior comenzó a llover, se lo comenté a una amiga de allá y me dijo que no había que preocuparse que esa lluvia era pasajera. Llovió toda la noche y amaneció lloviendo.
Se me ocurrió pensar que el trekking se suspendería y como no logré comunicarme con nadie del Club, fui nomás hasta el estacionamiento del Martial a la hora señalada.
Allí ya había gente -poca-...pero me dijeron que no, no se suspendía por lluvia. Preguntaron si llevaba el par extra de medias....ay...no...dije bajito...me olvidé.
No, no importa, es por las dudas...Gorro? Guantes?
Sí, sí, claro...por supuesto!
La gente fue llegando ...salimos como una hora y media más tarde de lo previsto. Claro, habían tardado porque en el paso cordillerano había mucha nieve entre otros percances....
Lógico: la lluvia de abajo era la nieve de arriba, cómo no haberme dado cuenta?
No hubo mucha entrada en calor...comenzamos a subir en fila india por una zona muy arbolada y con mucha turba y chorrillos, digamos: harta humedad....A poco de andar, ya se hicieron sentir en mí los efectos de la poca preparación física que había tenido en el último año...poca y ...nada!
Cerraba el grupo uno de los guías del Club Andino, se presentó como “el Chino” era el que me había preguntado por las medias extra apenas llegué...tranquilo, paciente, respetuoso, me esperaba, me explicaba como “cambiar el aire” cómo debía hacerlo para que fuera efectivo.
Yo intentaba hacerle caso absolutamnete, pero andaba un poco más y me volvía a cansar.
Creo que fue ahí que le dije....”Y si me vuelvo?”
Insistió que no, que podría, que era sólo cuestión de cambiar el aire...yo pensaba que tenía que haber cambiado los pulmones, o el par de piernas....
En fin, seguí subiendo.
Cuando de repente la subida se hacía menos empinada, yo me recuperaba ampliamente y hasta me parecía posible seguir subiendo airosamente, pero no...
en un momento determinado paramos porque se iban a acabar los arbolitos y empezaba la subida más complicada...ahí Patrricia quien era la ideóloga de esa ascensión preguntó si alguien tenía las medias húmedas.,..respondí sólo yo....”Yo...sí”. Nadie más.
A lo cual Patricia dijo “Te las vas a tener que cambiar, yo te ayudo”
A toda costa intenté convencerla de lo contrario, pero más que nada porque me parecía que era una dilación para el grupo...se lo dije al Chino “Me van a odiar, los estoy retrasando” El se rió y le restó importancia.
Patricia efectivamente me re ayudó, y yo sola no hubiera podido hacerlo, o hubiera tardado un siglo...Seguimos camino y efectivamente con medias secas se sentía diferente, mucho mejor.
Continuamos el ascenso y cada vez se ponía más complicado, comenzó a nevar y por momentos soplaba tanto viento...ese “viento blanco” que no recordaba desde hace años haberlo sufrido...
Creo que fue en esa misma aerosillla del Martial hace muchísimos años...no sé si no fue cuando subimos con Julio María y Patricia Jurado con Natalia, que soplaba ese viento blanco.
El esfuerzo que representaba para mí era cada vez más importante, como tardaba en recuperarme y seguía subiendo, era cada vez más seguido que tenía que parar...
El Chino seguía bancando como el mejor, charlamos bastante en todo el camino, me contó de su colegio secundario, de cuando se fue a estudiar a Buenos Aires, de la enfermedad de su abuela, de cómo se fue deteriorando su salud a pasos agigantados, de por qué no pudo seguir estudiando...
De la mamá de su hija, por qué terminó su matrimonio, de su novia actual: Laura “futura señora” que estaba ahí en el trekking con nosotros y con su primo Matute....
Por momento a pesar del buen humor del Chino, entre el cansancio y la nieve yo me sentía como en una expedición al polo sur hace un siglo...
Tenía mi cámara de fotos en la mochila, al igual que algo para beber, manteca de cacao para los labios, pañuelos en el bolsillo, pero no quería hacer nada que no fuera concentrarme en subir....no saqué fotos, no bebí nada, cada tanto eso sí paraba, aparte de para descansar para sonarme la nariz, a veces no lo hacía en el momento más adecuado...por ejemplo en el medio de todo el viento sonándome la nariz...ay!
Nevaba, hacía frío, viento blanco, me costaba un huevo y medio seguir subiendo...ya no podía arrepentirme...estaba ahí de llegar a la cumbre... a la que no se llegaba nunca...

El Chino preguntaba por handy a Pato cuánto les faltaba a ellos para llegar y ella decía 5 minutos y entonces él decía “A nosotros nos faltan 15”.
Pasaban los 15 y los 20 y no llegábamos a ninguna parte...
Cuando faltaba nada para subir aparece una chica con campera naranja, sin bastones, con un mísero gorrito de lana gris y pregunta "Are you a group?"
Yo le dije en inglés que sí, que éramos del Club Andino Río Grande, que de dónde era ella..."From Russia"
Subía la montaña como quien sube la escalera de su casa, yo a esa altura -de la montaña y del trekking- subía diez pasos, tenía taquicardia y tenía que parar.
Encima me daba vergüenza, por lo que continuaba sin esperar a recuperarme...y seguía subiendo y así sucesivamente...
Finalmente llegué arriba, salí en la foto, "la fabulosa vista de la ciudad de Ushuaia" no existió mas que por 4 minutos debido justamente a las nubes y la nieve...

Después del trekking me hice una siesta, y a la noche fui a la milonga! El baile es más liviano que el trekking...
Ya anunciaron uno próximo, al Cerro del Medio en Ushuaia, realmente me encantaría ir, pero lo enmarcaron en “dificultad media-alta” -al igual que lo era el del Mirador del Martial-, también es un domingo....creo que voy a ir a Ushuaia, pero en esta oportunidad, sólo a la milonga....

viernes, 15 de febrero de 2013

Enamorarse en Valparaíso




Yo sabía.
Sabía que en Valparaíso me iba a enamorar.
Y también sabía que no iba a ser el caso de enamorarme así como si nada, no, sabía positivamente que iba a enamorarme perdidamente.
Apaixonarme
No me quedaba claro antes de llegar si iba a reencontrarme con aquel novio chileno que había tenido en Bolivia en mi juventud a quien abandoné, o si iba a encontrar algún porteño casi de mi edad o más joven, quizás algún cantor, un poeta, algún actor...
El día que llegamos con Paula, tras largo viaje pues había habido un par de vuelcos de camiones en la ruta y eso hizo que todo se demorara mucho, fuimos a cenar al “Cinzano” típico bar porteño de hace mil.
El mozo nos atendió medio como cansado, nos hizo saber rápidamente el horario de cierre -para el que faltaba escasa hora- como escuché a alguien que cantaba mientras tocaba la guitarra pregunté si se cobraba derecho a espectáculo, a lo que también me respondió de mala manera...en fin, nos quedamos igual, pese al mozo.
El cantante cantaba en francés, y luego cantó algunas canciones muy conocidas de Víctor Jara, Violeta Parra, pero no, no era él de quien habría de enamorarme...lo supe.
Al otro día fuimos a desayunar con Paula al lado del hotel -a ella no le copó el desayuno y a mi sí- yo estaba decidida a que todo me cayera bien hasta encontrar a mi enamorado.
Luego del desayuno salimos a caminar sin rumbo fijo, pero en dirección a la zona bancaria, y ya ahí me dí cuenta...
Me estaba enamorando perdidamente de Valparaíso.
Al caminar sus calles, ver las vidrieras de los comercios, las fachadas de los edificios, los troles que avanzaban por las calles, le gente con las que nos cruzábamos...
El mozo del café, el vendedor de diarios, el de lotería, la entrada a aquel ascensor de 1912 que llevaba a ese paseo...
La Sebastiana: la casa de Neruda en Valparaíso, escuchar cómo se la encargó a sus amigos, cómo la fue armando, estar ahí y ver los paisajes que el veía, las bromas que hacía, saber cuánto le gustó estar ahí...
Al otro día visitar Isla Negra y otro tanto, ver cómo hizo crecer su casa, el mar que veía ese navegante de tantos mares en tierra, los barcos que coleccionaba, las botellas, los mascarones de proa, su escritorio y cómo lo encontró, cómo se lo entregó el mar, la mano de Matilde en bronce sobre él para no olvidarla, para acariciarla siempre...
Volver a subir y bajar los cerros, deleitarme infinitamente con el arte urbano de Valpo,..escuchar en el parque Italia a los Inti Illimani, tantas veces escuchados en casa y ahora escucharlos en su tierra...cantar ellos la canción a Valparaíso del gitano Rodríguez...sentirme entre esa gente con ganas de pedir también por la educación de los jóvenes en Chile y junto a Eva Ayllón decirle no al femicidio y a la violencia contra las mujeres...
Tan enamorada de Valparaíso, que voy a tener que volver...estuve poco tiempo, conocí poca gente...subí y bajé pocos cerros, y para que el amor se mantenga vivo hay que seguir viéndose.
Ya estoy volviendo Valpo, espérame!

300 años después...

Contigo
por Joaquín Sabina


Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.